31 oct. 2011

III

Por eso que no quieres nombrar
prefieres quedarte rezagada,
confundida.
Deseas empolvar la ausencia
cubrir el rastro y su testigo
asesinar la presencia
negar un beso mío.
Un beso, el roce con mis labios
mi mirada de martirio
negarlo, es negar el pan
y el vino.

¿Por qué negarme
si estoy aquí
y no estoy contigo?
¿Por qué alejar
lo lejano; perder
lo ya perdido?

Haces un Nuestro el yerro
y yo solo te veo y te quiero
a solas frente a mí, para
volcar en tus ojos que no
                                      [veo]
y en tu voz que olvido
aquello,
que me castigo a no decir.



Locura;
el círculo,
abrirlo,
romperlo,
quebrarlo quedito
aceptar ese aire frío
el escalofrío de las alas
                          [pasajeras]
de aquello eterno
que se desliza como
                              [efímero].



Hace pensar en dolor
en martirio.
Pero es martirio
un temblor
y es amor
dejarse sentirlo.

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