26 dic. 2011

Carta


Cómo quisiera nombrarte, que me escuches nombrarte y respondas con un mirar, aunque sea reacio, indiferente, lleno de olvido pero aún así un mirar. A veces creo que sería preferible a la pupila fugitiva que inútilmente se esconde y lee imágenes en silencio como huyendo  de un penar que en realidad no existe.
Piensas que hay un cuchillo en mis manos, piensas que me hiere por el rojo que gotea, no te das cuenta que yo solo sostengo flores y lo rojo son los pétalos que caen.
Corres tan rápido tan llena de miedo que eliges un camino sin ver que estás en un mundo de caminos donde todos llevan al mismo lado. Eliges un camino sin sentirlo, solo lo ves y corres. No puedo perseguirte, de alcanzarte tendría que seguir tu camino sin sentirlo y morirían mis flores, o trataría de convencerte para que sigas el mío, pero sería como forzar una pieza donde no encaja.
No puedo hacer nada más que caminar y dejar tras de mi el rastro rojo de flores. Cantar, quizás, otros nombres que no son el tuyo esperando que aceptes tu vanidad como fuente de verdades aproximadas. Soñar y desear que el eco de esos sueños llegue a algún lado, al mismo lugar que todos los caminos que no llevan a ninguna parte. 

24 dic. 2011

Aurora


Eres un dolor en el pecho
frío, expansivo,
dulce como miel roja.

Al leerte el recuerdo se sonroja
lo hieres con papel hiriente
con versos punzantes
con la intención en daga.

Qué risa
el recuerdo no se mancha
se guarda de tiempo en tiempo
junto al recuerdo de tu falda.

Aurora,
tu falda
del color de tu nombre
vibrante como un dolor en el pecho
dulce, tan dulce como el recuerdo
como el recuerdo que brilla rojo
rojo como tu falda.


20 dic. 2011

Primeras aproximaciones al sueño lúcido


Anoche por primera vez en la vida yo comprendí que estaba soñando. Antes, sólo Yo se daba cuenta, ahora fue al revés** y me dio mucho gusto y miedo. Lo comprendí porque era imposible que estuviera sucediendo lo que sucedía y mi mente comprendió que era un sueño. Traté de controlarlo, de hacer lo que yo quisiera pero no pude, sentía el malestar más fuerte que yo y sólo pude hacerme bolita en el piso, apretar los dientes y tratar de hablar, en mi mente podía pero de mis labios no, "Esto-es-un-sueño. Esto-es-un-sueño. Esto-es-un sueño." Al final pude pronunciarlo y esa realidad terminó de disolverse, todo a mi alrededor incluida yo nos hundimos en un remolino opresivo. Se sentía como si una fuerza engullera el espacio; el tiempo ya había dejado de sentirlo cuando me di cuenta que era un sueño, de hecho en parte fue una incongruencia espacio-temporal lo que me "despertó" dentro del sueño.
Esto es algo que llevo mucho tiempo queriendo pero siempre creí que cuando ocurriera sería maravilloso y podría hacer todo lo que yo quisiera. No creí que fuera a sentir miedo. Por ese momento me venció, espero enfrentarlo otra vez. Sólo me gustaría saber cómo lograr tener un sueño tal de nuevo. Parece difícil, sobre todo cuando soñar hace tiempo ya que dejó de ser cosa de todos los días. Recordar un sueño es ahora tan preciado que no puedo evitar interesarme de más en estos acontecimientos. Curiosamente durante el día acontecieron diversas situaciones que siento me dieron herramientas para utilizar en mis sueños. Confiar en otras señales del ser además del raciocinio estructurado, dejarse hundir a pesar del miedo, dejarse sentir al comprender, sentir lo que sea. Sentí decepción sincera cuando me comprendí de vuelta, hubiera deseado estar despierta allá un poco más. Ojalá pronto pueda.

**Antes cuando soñaba más, aprendí a diferenciar entre yo y Yo: Yo es mi conciencia "consciente". La que sabe cuál es mi papel en la vigilia y se reconoce como la persona que funciona en esa vigilia. Antes casi siempre que soñaba Yo sabía en el sueño que era un sueño. A veces en esos sueños participaba la representación de mi persona pero como personaje dentro de la historia o sentido o propósito del sueño. Este yo podía verse como Yo se reconoce (me reconozco) en vigilia o como cualquier otro ser, aunque no recuerdo alguna ocasión que yo haya surgido representada como otra cosa aparte de un ser humano. A veces el yo no participa, a veces sí. Pero siempre sucedía que yo se dejaba llevar por la acción del sueño sin cuestionar, solo fungiendo como personaje, aunque de cierta manera sabía de la existencia de Yo que como tal no actúa, sólo observa y se entretiene y creo que es quien al despertar recuerda y conecta lo visto en suelos con lo percibido en la realidad.

14 dic. 2011

¿Qué será del amor cuando le quites todas sus máscaras? Quizás sea una respuesta. Quizás sólo un gran vacío.

8 dic. 2011

El amor

Para Sasha o el hijo que algún día llegará.


Quisiera que tuvieras siete nombres
para darle siete rostros a mi hijo
único vestigio de tu nombre
que en sueños suena y sabe mío.

Tu hijo y mi hijo es buen hombre
altos sus ojos y su pecho colorido
y tiene siete máscaras de vino
que sirve en copas de amor y estío.

Es buen hijo tu hijo
y es buen hijo mi hijo
pero no es nuestro,
es nosotros amándonos
                     [bajo el frío.]

Es tu mano que me ama
tu potencia que me endulza.
Es mi pecho que te nutre
y mi vientre que te llama.

Es amor encabritado
sin casa ni cárcel
ni nombre ni frío.

Es amor, carne y sangre
en siete noches
siete años
en siete rostros distintos.


6 dic. 2011

La nostalgia


La nostalgia viste pantaloncillos aguados y tiene los ojos de arena. Se confunde a veces con una serpiente del desierto, ondulante. Su piel brillante como un espejismo nebuloso cargado de energía. Más potente que el rayo, más hiriente que el trueno, más estremecedora que las tormentas del desierto. Ésas que la gente conoce pero pocas veces escucha. Ésas que las serpientes sienten como el ritmo de la lluvia cuando cae, como el abraso del sol cuando el día impone y ciega; cuando la realidad se muestra como este espejismo nebuloso, hermoso, tan placentero como ver el movimiento ondulante de los pantaloncillos que a veces viste la nostalgia, hermosa, tan cautivadoramente letal como una serpiente del desierto.