10 may. 2009

Bestia

En un cuarto oscuro aguarda la bestia. Sus ojos jamás se cierran y sus extremidades sangran. Está aguardando a que la niña vaya a darle de comer. La dulce niña de diez veranos saca de su pecho la llave de plata. El crujir del fierro despierta los sentidos y el hambre de la bestia pero sus cadenas son muy fuertes y no se sueltan. El vestido de la niña no se mece ni brilla, en ese cuarto oscuro no hay luz ni aire, solo los ojos brillantes y el aliento fétido de la bestia. La niña no teme, ella quiere a aquella bestia. A ella no le importa si la bestia la come, la mata, la rompe, ella siempre querrá a la bestia. La niña de nueve inviernos llora al cerrar la puerta, esta vez se ha quedado sin mano, anteriormente se quedó sin pierna. La bestia gruñe mientras devora la carne, lloraría si pudiera pero su naturaleza es fija, ha nacido bestia y para siempre será bestia.

La muchacha de quince otoños viene para alimentar a la bestia. Huele la carne podrida, la bestia debe estar enferma. Se apresura abriendo la puerta, se desnuda y se acerca. La bestia se la come toda y después se cierra la puerta.

1 may. 2009

Jeanette

Me gustan tus ojos enfermos.
Me gusta tu mirar perdido.
Me gusta el vidrio y el vino
que de ellos se vacían.

Me gusta tu piel verde.
Me gusta tu cuerpo frío.
Me gustan las horas que pasan
desde tu muerte a tu destino.

Jamás quisiera perderte
Aunque tenerte pareció exiguo.
Jamás podré retenerte
Aunque dejarte no es excesivo...

Buen viaje y adiós,
cadaver lindo
mujer domada
lirio perdido.