25 jul. 2011

No te estanques

Siento un dolorsito en el pecho, largo lento y profundo como una trompeta nocturna. Siento que tus manos me rasgan sin tocarme, tan despacio que me encuentro suspendida en un suspiro. Siento tus labios tan lejos y tan solos aunque en el borde de tu boca distingo la sombra de otro beso. Siento tus lágrimas tan vivas que cada vez que resbalan de tu mejilla al vacío, creo escuchar el grito de un suicida.

Te siento. Te veo y te siento, pero cuando nos veo o me veo, yo no sé. Distingo un cometa solo, avanzando en el espacio frío radiante de luz. Quizás somos su cola, el testimonio de una ausencia, lo que fue y ya no es, una falsa presencia, una mentira. ¿Y qué si somos mentira, qué si me dueles y te duelo, qué si les duele a los demás?

Yo elegí vivir aunque mil besos me marchiten, aunque el amor me atormente, aunque las personas me asusten y el mundo me vuelva loca, no porque le tema a la muerte ni porque me crea que es verdad la vida. Yo vivo por curiosidad, y me gusta sobre todo porque como el gato, no estoy desviando mi camino. Voy directo a la muerte y la idea me consuela porque sea placer o dolor, soy una mentira con una verdad segura.

Así que dolorsito mío, noche, cometa, mentira; sigamos avanzando. Sigamos avanzando como agua por entre la materia oscura. Filtrémonos por cada grieta, cada ranura, hundamos la ignorancia como mar encabritado, arrasemos la incredulidad como río que se desborda; pero no te estanques. Yo no soy agua turbia y sé que tú tampoco.

Así que no te estanques.