16 jul. 2012

Gato


Mientras duermes yo pienso en los tres besos marcados en tu seno. Habían pasado cuatro días ¿cinco quizás? desde que, sin que te invitara,  llegaste a hacerme el amor. Siempre así, sin avisar. Sin decirme dónde estuviste o dónde estarás. Sin hablar casi, solo sonriendo como gato callejero que sabe ganarse a la gente. Así eres tú, gato mañoso y embustero. Ay... y esos besos, ¿de quién huiste antes de llegar aquí?

Y sabes que nadie te puede tocar, ni reclamar o convencer. El verbo te acompaña. A veces desearía nunca haberte conocido, o haber sabido mejor, si te acercas te vas a enamorar, y yo puedo amarte de vuelta. Pero no permanecer, apenas el día que me muera podré permanecer. Quizás.

Tramposa, cruel, pero sabía y sobre aviso no hay engaño. ¿A cuantas personas les has dicho lo mismo? ¿A cuantas más de una vez por si no te entendieron a la primera?

Quisiera comerte ahora, tenerte en mi vientre para saber que eres solo mía. Pero en cuanto despiertes haremos el amor, te irás y ya quién sabe cuándo te vuelva a ver. Entonces mejor solo te miro, aquí, muriendo yo por ti y tú tan inalcanzable aunque pueda tocarte con las manos.

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